Ilustración de Emilia Pardo Bazán

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Emilia Pardo Bazán: Feminista comprometida y prolífica escritora

Por Amnistía Internacional,

En el centenario de su fallecimiento, rendimos homenaje a Emilia Pardo Bazán, una de las grandes escritoras europeas de finales del siglo XIX y principios del XX.

Emilia nació en 1851 en A Coruña, ciudad que siempre aparece en sus libros bajo el nombre de “Marineda”. Fue hija única de los condes de Pardo Bazán, lo que la llevó a crecer en un entorno aristocrático y a recibir una educación esmerada. Fue una mujer de prestigio para su época. Una prolífica escritora, intelectual y precursora del feminismo en España.

Su primera novela “Aficiones peligrosas”, la escribió con tan solo 13 años, pero no fue publicada hasta el 2012. En ella ya sorprende su profunda madurez narrativa.

En su formación contó con el apoyo de su padre que le habló siempre en términos de igualdad: “Mira, hija mía, los hombres somos muy egoístas, y si te dicen alguna vez que hay cosas que los hombres pueden hacer y las mujeres no, di que es mentira porque no puede haber dos morales para dos sexos”.

Así lo interiorizó Emilia que, desde muy temprano se postuló como una feminista combativa y activa. Luchó por la independencia de la mujer tanto a nivel social como cultural, lo que le supuso cosechar incontables ataques y críticas por parte de los sectores más conservadores. Pero poco le importó.

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Muchas escritoras del pasado tuvieron que escribir a escondidas o tras un seudónimo para ver sus obras publicadas. Emilia se negó siempre a tal cosa. Ella era “Emilia Pardo Bazán” y, como tal, firmaba sus obras, aunque ello le supusiera el menosprecio de escritores y académicos.

Como seña de identidad, adoptó un lema en latín y lo hizo suyo: De bellum luce (la luz en la batalla). Un grito de guerra que encabezó sus cartas y apareció en algunos de los volúmenes de sus Obras completas. Siempre defendió su libertad individual y se negó a aceptar los dictámenes de una sociedad intolerante y opresiva.

En 1887, Emilia Pardo Bazán se convirtió en la primera mujer en impartir una conferencia sobre literatura rusa desde la tribuna del Ateneo de Madrid. También fue la primera mujer en hablar en público en la Sorbona de París.

Tres años después, en 1890, tras la muerte de su padre y tras recibir una cuantiosa herencia, fundó la revista Nuevo Teatro Crítico, de la que fue única redactora, y cuyo contenido, en gran parte, estuvo dedicado al feminismo. También dirigió la colección Biblioteca de la Mujer desde donde defendió el derecho a la educación de las mujeres y criticó ferozmente la indiferencia social ante lo que calificó de “mujericidios”, “feminicidios” o “ginecidios”.

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Emilia Pardo Bazán se convirtió en la primera socia del Ateneo de Madrid en 1905,y en la primera mujer en presidir lo que era la Sección de Literatura de la institución."La inteligencia no tiene sexo, y la de la señora Pardo Bazán es de aquellas que no solo honran a la corporación que le abre sus puertas, sino al país entero", escribió el diario 'La Época' sobre su ingreso.

En 1910 fue nombrada Consejera de Instrucción Pública por el rey Alfonso XIII. Y seis años después, se convirtió en la primera mujer catedrática de Literatura en la Universidad Central de Madrid.

Pero al igual que Concepción Arenal y Gertrudis Gómez de Avellaneda, Emilia tampoco pudo entrar en la Real Academia de la Lengua. Fue rechazada por la oposición de los intelectuales de la época que se negaban a que las mujeres ocuparan sillones en la academia.

Para descalificarla, Menéndez Pelayo calificó su candidatura de “pretensión estrafalaria”. “Más vale que fume. ¡Ser académica! ¿Para qué? ¡Es como si se empeñase en ser guardia civil o policía secreta!”, declaró Clarín.

Pero lo último que hizo Pardo Bazán fue amilanarse. Ella contaba con méritos suficientes como para imponerse ante cualquiera de sus ilustres miembros y se postuló hasta en dos ocasiones más; la última en abril de 1912. En ambas se estrelló contra la misma cerrazón. En su último intento, la academia rechazó su candidatura alegando un defecto de forma, pese al apoyo de grandes intelectuales.

La apertura de la institución no se produjo hasta 1978, cuando por fin se logró que una mujer entrara a formar parte de ella. La elegida para ocupar la silla K fue Carmen Conde, una de las voces más importantes de la generación del 27. Carmen tomó el relevo de Miguel Mihura. Antes que ella fueron rechazadas María Moliner, Rosa Chacel, María Zambrano, Carmen LaforetCarmen Martín Gaite, entre otras.

Desde que se fundó la Real Academia Española en 1713 hasta hoy, han formado parte de ella 486 académicos, de los cuales solo once han sido mujeres. Exactamente el 2,2%, lo que nos recuerda que debemos seguir luchando por la igualdad. Y hoy lo hacemos de la mano de Emilia Pardo Bazán, con su estela, con su recuerdo… Con su fuerza.

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