Amnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsAmnesty IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid IconsCovid Icons
manos de estudiantes sosteniendo postales escritas © Amnistía Internacional

manos de estudiantes sosteniendo postales escritas © Amnistía Internacional

Blog

Regala tus palabras: una postal que salva vidas

Beatriz García Barreales, IES Zurbarán de Badajoz,

Tras haber realizado el curso "Educación en Derechos Humanos" con activistas de Amnistía Internacional, mi clase de Física y Química de 2ºD del IES “Zurbarán” de Badajoz ha querido unirse a la actividad “Regala tus palabras”.

Regala tus palabras consiste en escribir postales a personas injustamente encarceladas, con el objetivo de enviarles directamente nuestro apoyo y solidaridad, lo que también es una forma de presionar a sus gobiernos para que les liberen. Este año hemos escrito a Sonia Fahmani en Túnez, Sai Zaw Thaike de Myanmar y Brooklyn Rivera de Nicaragua. 

El viernes 9 de enero, a la vuelta de las vacaciones de Navidad, donde todos hemos recibido muchos regalos, hemos dedicado la hora a conocer más sobre Brooklyn, Sonia y Sai. Ahora vamos a hacerles un regalo nosotros a ellos. Hemos escrito las postales con mensajes de ánimo, ¡algunos se han animado con el inglés! Y, sobre todo, los alumnos y las alumnas han sentido empatía por la ausencia de libertades que sufren presos y presas a quienes escribimos.

El martes 13 de enero, quienes pudimos quedar por la tarde, fuimos a la oficina de correos (que se encuentra a pocos metros de nuestro centro), compramos sellos internacionales y hemos depositado las postales en el buzón. Para todos ha sido la primera vez que poníamos un sello, incluida la profesora. 

Nos haría mucha ilusión que, en el futuro, estas tres personas presas pudieran contarnos que sonrieron leyendo nuestras palabras.