En tiempos de conflicto, la educación adquiere un papel esencial. Ofrece estabilidad y sensación de normalidad en medio del caos, y fomenta la esperanza de un futuro mejor. Pese a las perturbaciones de la guerra, el derecho a la educación persiste.
Este derecho no sólo existe en tiempos de paz;al igual que otros derechos económicos, sociales y culturales, sigue vigente incluso en épocas de agitación profunda. Sin embargo, la educación suele ser una de las primeras víctimas de la guerra: las escuelas se destruyen sistemáticamente, alumnado y profesorado pueden ser objeto de secuestros y homicidios, el camino a la escuela puede ser peligroso y la idea de aprender suele verse eclipsada por la necesidad inmediata de sobrevivir, hay pruebas de que puede obligarse al personal docente a adoctrinar al alumnado..
Precisamente en estos momentos difíciles, la educación debe protegerse y preservarse. La educación es una herramienta fundamental para proteger a niños, niñas y jóvenes, empoderarles y darles esperanza durante los conflictos y a largo plazo. Ayuda a las comunidades a fortalecerse, recuperarse y trabajar para lograr una paz duradera.
En las guías educativas “Educación en zonas de conflicto” y “Educación: un derecho atacado en todo el mundo” se profundiza en el derecho a la educación durante los conflictos armados y las crisis de derechos humanos.
Resultados de aprendizaje:
Tomar conciencia de la importancia del derecho a la educación, incluso en situaciones extremas como los conflictos armados y las crisis de derechos humanos.
Acercarnos a los fundamentos jurídicos y la obligación de los Estados de salvaguardar el derecho a educación para niños, niñas y jóvenes en cualquier país del mundo.
Investigar cómo se ataca la educación en las zonas de conflicto y examinar de qué forma la educación es una herramienta poderosa para sentar las bases necesarias para la paz.

